CURACIÓN CON CRISTALES



Los cristales han sido utilizados durante milenios para curar y dar equilibrio. Funcionan mediante resonancia y vibración.

Puedes beneficiarte de los cristales en el tratamiento de las dolencias comunes.

El cobre, por ejemplo, reduce la hinchazón y la inflamación. La malaquita tiene una alta concentración de cobre que ayuda con las articulaciones y músculos doloridos.

Las máquinas ultrasónicas usan cristales para producir ondas sonoras, como curiosidad.

Los cristales curan holísticamente, es decir, operan en el nivel físico, emocional, mental y espiritual de nuestro cuerpo.

Realinean las energías sutiles y disuelven la alteración llegando a ser la causa raíz, funcionan por vibración, reequilibrando la envoltura biomagnética que rodea e interpenetra el cuerpo físico y activando los puntos de vinculación con los chakras.

Los cristales tratan delicadamente con la causa en lugar de limitarse a mejorar los síntomas.

Puedes poner cristales alrededor de tu cuerpo entre 10 y 30 minutos o usarlos como herramientas de reflexología para estimular puntos de tus pies.

Puedes programar tu cristal dedicandoles un propósito para que lo uses. Esto enfoca la energía.

Para limpiarlos puedes hacerlo de diferentes maneras, la que a mí me gusta hacer es esperar a Luna llena, lavarlos bajo el agua del grifo y sumergirlos en un recipiente de barro o cristal con agua y sal gorda, puedes dejarlos fuera de casa la noche de luna para que se carguen con su energía y las primeras horas de sol del día siguiente, luego los vuelves a aclarar para que no les queden restos de sal y ya estarían listos para que los puedas intencionar de nuevo.

Hoy vamos a hablar de una selección de ellos, la ágata, el ámbar y la amatista.





ÁGATA

Es un cristal muy estable, son piedras que nos sirven para asentar las energías y aportan equilibrio físico, emocional e intelectual. Ayudan a central y estabilizar la energía.

El ágata tiene el poder de armonizar el yin y el yang, las fuerzas positivas y negativas que mantienen al universo en su lugar. Es una piedra calmante y aliviante, y trabaja despacio pero aporta una gran fuerza. Sus múltiples capas pueden traer a la luz información oculta.

Psicológicamente, el ágata facilita delicadamente la aceptación de uno mismo, fomentando la autoconfianza. Favorece el autoanálisis y la percepción de las circunstancias ocultas, trayendo a tu atención cualquier alteración que esté interfiriendo en tu bienestar.

Las ágatas potencian la función mental mejorando la concentración, la percepción y las habilidades analíticas, y dirigiéndote hacia soluciones prácticas. El amor a la verdad de las ágatas anima a expresar la propia verdad. Son cristales que pueden estimular recuerdos.

Emocionalmente, este cristal supera la negatividad y la amargura del corazón. Sana la ira interna, fomentando el amor y el coraje para volver a empezar.

Resulta útil para cualquier tipo de trauma emocional. Crea una sensación de seguridad disolviendo la tensión interna.

Espiritualmente, eleva la conciencia y vincula con la conciencia colectiva y la conciencia de la unidad de la vida. Anima la contemplación serena y la asimilación de las experiencias de la vida, conduciendo al crecimiento espiritual y a la estabilidad interna.

CURACIÓN: el ágata estabiliza el aura, eliminando y transformando las energías negativas. Su efecto limpiador es poderoso, tanto a nivel físico como emocional. Puesta sobre el corazón, cura las enfermedades emocionales que impiden la aceptación del amor. Situada sobre el abdomen estimula el proceso digestivo alivia la gastritis. Cura los ojos, el estómago y el útero. Limpia el sistema linfático y el páncreas, fortalece los vasos sanguíneos y desórdenes de la piel.

Hay diferentes tipos y colores: ágata azul-verde, ágata rosa, ágata de botswana, ágata de cinta azul, ágata dendrítica, ágata de fuego, ágata de musgo.

Cada una de ellas tiene las propiedades generales que os acabo de describir más las de su especie en concreto.




ÁMBAR

Hablando estríctamente, el ámbar no es un cristal sino un resina de árbol solidificada y fosilizada. Tiene intensas conexiones con la tierra y es una piedra que asienta las energías superiores. El ámbar es una poderosa sanadora y limpiadora de aleja enfermedades del cuerpo y favorece la revitalización de los tejidos.

También limpia el entorno y los chakras. Absorbe las energías y las transmuta en fuerzas positivas que estimulan la autosanación corporal. Es una poderosa protectora que vincula nuestro yo de cada día con la realidad espiritual superior.

Psicológicamente, el ámbar aporta estabilidad a la vida, pero también motiva, vinculando el objeto de deseo con impulso para conseguirlo. Sus cálidas y brillantes energías se traducen en una actitud solar y espontánea, que sin embargo respeta la tradición. Puede ayudar a contrarrestar tendencias depresivas o suicidas.

Mentalmente, estimula el intelecto, despeja la depresión y favorece un estado mental positivo, además de la expresión creativa. Aporta equilibrio y paciencia y favorece la toma de decisiones, siendo de ayuda para la memoria. Su flexibilidad disuelve la oposición. Emocionalmente favorece la paz y desarrolla la confianza.

Espiritualmente promueve el altruismo y aporta sabiduría.

CURACIÓN: es un poderoso limpiador y sanador se los chakras. A nivel físico, imbuye el cuerpo de vitalidad y tiene el poder de expulsar la enfermedad corporal. Absorbiendo el dolor y la energía negativa, el ámbar permite al cuerpo reequilibrarse y curarse. Alivia el estrés.

Resuena con la garganta, tratando el bocio y otros problemas de garganta. También trata el estómago, el bazo, los riñones, la vejiga, el hígado y vesícula biliar, alivia los problemas de articulaciones y fortalece las membranas mucosas. Puede estimular el chakra del ombligo y ayudar a asentar las energías corporales.

Puedes llevarlo largos periodos de tiempo encima, especialmente en la muñeca o la garganta.





AMATISTA

La amatista es una piedra extraordinariamente poderosa y protectora, con una elevada vibración espiritual. Protege del ataque psíquico, transmutando la energía en amor. Siendo un tranquilizante natural, la amatista bloquea las tensiones geopáticas y las energías ambientales negativas.

Su serenidad potencia los estados elevados de conciencia y meditación.

Tiene grandes poderes curativos y limpiadores, y potencia la conciencia espiritual.

Tiende a producir sobriedad en las pasiones físicas. Supera adicciones y bloqueos de todo tipo.

Usada a nivel superior, la amatista te abre a otra realidad.

Es extremadamente benéfica para la mente, relajándola o estimulándola, según resulte adecuado.

Cuando meditas, aleja tus pensamientos de lo mundano, orientándolos hacia la tranquilidad y una comprensión más profunda.

Mentalmente te ayuda a que te sientas menos disperso, más enfocado y en control de tus facultades. Potencia la asimilación de nuestras ideas y conecta la causa con el efecto.

Esta piedra facilita el proceso de toma de decisiones, aportando sentido común e intuiciones espirituales, y pone en práctica las decisiones, aportando sentido común e intuiciones espirituales, y pone en práctica decisiones y comprensiones.

Calma y sintetiza, ayuda a transmitir las señales neuronales dentro del cerebro.

Es de ayuda en los casos de insomnio causados por una mente hiperactiva y protege de las pesadillas recurrentes .

La amatista potencia la memoria y mejora la motivación, haciéndote más capaz de marcarte objetivos realistas. Puede ayudarte a recordar y comprender los sueños y facilita el proceso de visualización.

Equilibra las subidas y bajadas, favoreciendo el centramiento emocional. Disipa la ira, la furia, el miedo y la ansiedad. Aliviando la tristeza y la pena, ayuda a integrar las pérdidas.

Es una de las piedras más estimulantes, pues promueve el amor a lo divino, ofreciendo vislumbres de tu verdadera naturaleza y potenciando el desinterés y la sabiduría espiritual.

Abre a la intuición y refuerza los dones psíquicos.

Ésta es una piedra muy buena para meditar y para usarla como bola de cristal, y puede situarse en el tercer ojo para estimularlo.

Dormir con una amatista facilita las experiencias de salida del cuerpo y genera sueños intuitivos.

Transmuta las energías inferiores en las frecuencias superiores de los reinos etéricos.

CURACIÓN: potencia la producción de hormonas y sintoniza el sistema endocrino y el metabolismo.

Potencia los órganos de limpieza y eliminación y el sistema inmunitario.

Excelente limpiador sanguíneo, alivia el dolor y las tensiones físicas, emocionales y psicológicas y bloquea el estrés geopático. Alivia los dolores de cabeza y permite soltar tensiones. Esta piedra reduce los cardenales, las heridas y las hinchazones y trata los desórdenes auditivos. Sana enfermedades pulmonares y del tracto respiratorio, dolencias de la piel, desórdenes celulares y del sistema digestivo.

Benéfica para los intestinos, regula la flora, elimina parásitos.

Llévala puesta como joya encima del corazón o la garganta.

Y hasta aquí el post de hoy, deseo que os haya gustado y que las piedras os apasionen tanto como a mí pues estos seres contienen el ADN de nuestro planeta de una forma concentrada y viva en su interior.

Namaste chicos🙏

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